jueves, 7 de abril de 2005

El Gatti regional

Julio Felipe Luna es el primer arquero de Cipolletti que se convirtió en ídolo. Fue pieza clave del ascenso y de los primeros dos Torneos Nacionales. Con gran personalidad e innovaciones, se ganó al pueblo. Se suicidó el año pasado en Chile.

Si hay que sintetizar en un solo instante el nacimiento del fútbol del Alto Valle a nivel nacional, es necesario acudir al 19 de agosto de 1973, cuando Omar Perales con la camiseta de Cipolletti remató al palo y a la red el penal definitorio en aquella final contra All Boys. Pero en realidad el arco de la calle O’Higgins donde aún hoy La Visera es terreno de alegrías y tristezas, tuvo otro héroe que se convertiría en símbolo intachable de la historia del “albinegro”: Julio Felipe Luna.

Llegó a la región a comienzos de la década del '70 procedente de San Luis, mas precisamente de su Villa Mercedes natal. Su vistoso estilo del ‘Loco’ Gatti no lo hacía un arquero mas de Cipolletti. Pelo largo, bermudas, colores inusuales para esos años lo convertían en un adelantado. Pero su habilidad en el arco, su carisma y hasta su irresponsabilidad para, por ejemplo, cortar centros con una sola mano, confirmaban la teoría de su look.

Fue guardavalla titular en los regionales del '71 y '72, y responsable directo de que Cipolletti accediera al su primer Torneo Nacional de 1973, donde se codeó con tres gigantes y lejanos hasta ese momento como River, Racing y San Lorenzo.

La tarde de gloria de agosto del '73 fue en la colmada “Visera”, el ganador de la final accedía al Nacional de ese año. El partido terminó 0 a 0, y en los penales el ‘Negro’ o el ‘Loco’ le atajó las ejecuciones a los pampeanos Santos y Zabala. La revista El Gráfico, que por entonces tenía una tirada semanal superior a los cien mil ejemplares, títuló "Tarde de sol, tarde de Luna". Mientras que “Río Negro”, el diario regional mas decano destacó “Cipolletti ‘alunizó’ en el Nacional”.

Jugó los Torneos Nacionales de 1973 y 1975, en total 21 partidos. Entre su anecdotario se destaca un penal que le contuvo a Rene Daulte en el Monumental. Cipolletti le ganaba 2 a 1 a River, pero la magia del ‘Beto’ Alonso le negó a los rionegrinos una victoria histórica, ya que hizo tres goles en los veinte minutos finales. Y fue justamente contra River, el partido que determinó su salida del club. Fue un miércoles a la noche de 1975, con un lleno total en La Visera. Ganaba Cipolletti 1 a 0, hasta que un disparo de Pedro González desde 40 metros se le escurrió entre las manos y fue el empate de “los millonarios”. Después, Juan José López y Passarella decoraron el 3 a 1 final. En estos días aquella jugada sería un "blooper", pero ese gol le costó su alejamiento para siempre de Cipolletti. Club que de ahí en mas se caracterizó por contratar buenos arqueros.

La última vez que pisó suelo cipoleño fue cuando se conmemoraron 25 años de aquella gloriosa tarde de agostó, su tarde. Su físico no era ni parecido al de la época de oro, y conmovido por compartir el vino con sus ex compañeros, sólo transmitió palabras de agradecimiento, algunos reproches y mil anécdotas.

Cinco años mas tarde fue invitado a la gran fiesta de los 30 años, pero no asistió. Algunos dicen que fue por problemas económicos, otros que estaba resentido porque uno de sus hijos fue recibido en las inferiores de Cipolletti con indiferencia, y no tuvo chances en Primera. Lo cierto es que fue el gran ausente, pero igualmente homenajeado como héroe esa noche junto a Yanani, Della Ceca, Michelini, y todos sus compañeros.

Luna se había radicado en Chile después de aquel fatídico gol de Pedro González. Se suicidó el 18 de noviembre en la ciudad sureña de Angol. Su cuerpo fue encontrado colgado de un árbol y en sus bolsillos tenía una carta dirigida a su esposa e hijos, en la que explicaba los motivos de su decisión. Fuentes policiales señalaron que de acuerdo con la investigación del caso, Luna padecía una depresión originada en problemas económicos.

Su hijo se sorprendió desde Chile por la repercusión de la triste noticia en el Alto Valle, y agradeció diversos homenajes vía internet. Pero más se sorprendió el arco de la calle O’Higgins y toda La Visera de Cemento, cuando el 26 de noviembre de 2004 Cipolletti recibió a Desamparados de San Juan. Nadie se acordó de Julio Felipe Luna, una de las personas que le dio al club la plaza nacional que 32 años después mantiene. Ni una cinta negra, ni siquiera un minuto de silencio. Ese día Cipolletti perdió con Desamparados un invicto histórico de casi 3 años, y la posibilidad de ser campeón del Argentino A. ¿Pura casualidad?.

Sebastián Sánchez.

miércoles, 6 de abril de 2005

La mística del deporte

Por más éxitos deportivos y millonarias recompensas que reciba un atleta, el campeón, el ídolo popular y el deportista intrascendente que murió en el anonimato, tuvieron un comienzo similar. En el afán de practicar deporte, el aspirante carece en su niñez de condiciones óptimas para el entrenamiento.

En la actualidad, la meta del amateur “es llegar a ser como…”, con un deportista consagrado como ideal. Pero esa meta visible, corresponde a un bajo porcentaje de atletas que sin los medios necesarios, tuvieron la convicción y/o la suerte de lograr vivir del deporte.

Un ejemplo de la realidad, es el futbolista Carlos Tévez. Tras una infancia de extrema pobreza demostró que es posible llegar y consagrarse. Pero lo que no trasciende es que hubo cientos de “Tévez” en las villas miserias que no se consagraron porque tuvieron que trabajar o robar para sobrevivir. Y tampoco los acompañó un sistema que les otorgue calzados, buenos entrenadores, canchas, y muchas mas cosas.

Mas allá de lo difícil que puede ser convertirse en un deportista de grandes condiciones, lograrlo no garantiza nada. Lamentablemente tienen que lidiar con demasiados obstáculos para llegar a la consagración definitiva, especialmente en los deportes amateurs. Suele decirse que el tren de la gloria pasa una sola vez, pero muchos se quedan esperando en la estación y ni siquiera lo escuchan.

El deporte es una herramienta educadora recomendable para cualquier individuo. Si se practica desde la niñez, otorga un progreso personal en la interrelación social y en la salud física y mental. Así que más allá del futuro éxito o fracaso, debería pensarse en garantizar la práctica deportiva en los jóvenes como un grano de arena para mejorar la sociedad.

El entorno del negocio y el dinero que mueven los medios de comunicación con sus intereses, contradicen a la mística de practicar deporte para enriquecer la salud, y no para salvar el futuro económicamente. Al facilitar y naturalizar la práctica en los niños, seguramente los éxitos llegaran como un efecto secundario.

Sebastián Sánchez.